miércoles, 27 de agosto de 2008

Des-AHOGO!

Sola y frente a esta pantalla, quiero declarar que la soledad que amigos y gente querida intentan alejar de mi, sigue estando y más presente que antes, siendo ese el momento en el que mi frustración y dolor vienen a hacer una visita.

En meses en los que mis malas acciones pasadas, pasan la cuenta con sobrecargos en el pago, veo y escucho tantas opiniones, dichos y buenos deseos que me hacen sentir bien, pero llego a mi casa, me encierro junto a mi perra en la pieza, y comienzo el análisis...nada bueno sale de ello...Y me doy cuenta, que estoy durmiendo más de la cuenta, que la ansiedad me esta aniquilando, que el insomnio también ataca cuando menos es necesario, que las lágrimas salen más fácil, que sonrío casi por compromiso, que sigo esperando y perdiendo tiempo ilusionada que en algún llamado me dirán...todo salió bien...

No tengo hijos, pero esto ya se convirtió en un parto para mi...y me sobrepasa, y me deja sin fuerzas para seguir...y me hace querer tirar todo al suelo, pisotearlo y seguir un tanto a ciegas, un tanto sabiendo que debería hacer...

Espero entiendan este post, como un vil desahogo, no espero nada más...

Siento vergüenza...de mi, de lo que cargo, de lo que hice, incluso de haber escrito acá...siento vergüenza, aun no sabiendo cual será la última palabra...

Mis disculpas....pero debía hacer escritas las emociones que estoy llevando...

viernes, 22 de agosto de 2008

Mi Bestia Interna

Dentro de mi corazón vive un animal salvaje. Una bestia sedienta de caza y sangre que nunca se sacia. Ya la dejo salir a devorar el mundo cada vez que lo quiere, es preferible antes de soportar sus garras rasgándome el alma furiosamente. He tratado de domarla sin resultado alguno, ella no es una bestia que pueda controlarse con facilidad; no importa cuanto intente ahogarla, siempre impone sus instintos por sobre mi cordura. Quisiera vivir una vida idílica, llena de calma y rutina, al igual que las vidas de todos los que me rodean, sin embargo, ella no me deja y constantemente me ruge dentro del pecho pidiéndome que la libere.
Creo que siempre ha existido dentro de mí, sólo que fue hasta hace poco que se reveló en mi contra. Cuando los síntomas iniciaron, quise ignorarla y cuando se volvió más insistente, traté de calmarla con pequeñas dosis de libertad. Pero ella es ambiciosa y me ha corroído lentamente. Ahora no puedo negarme a liberarla y me convenzo a mi misma de que es por miedo de que me consuma, pero la verdad es que me gusta. Ahora esperó ansiosa que me pida salir, por que cuando lo hace voy con ella; yo finjo no estar ahí y ella pretende no verme.
Cada vez que la liberó el proceso es el mismo, siento un dolor desgarrador en el pecho y entonces toma el control de mi cuerpo y mente. Salimos a vagar por entre las sombras y esperamos pacientes a nuestra presa. El modo de matarlos varía con nuestro estado de animo: hay veces que los seducimos y nos los llevamos casa para saciar nuestra libido con sus entrepiernas y la sed con la sangre de sus gargantas, y otras en que sólo nos escondemos entre los arbustos y emprendemos persecución como si estuviésemos en la sabana y fuésemos un par de leonas hambrientas.
Matar no es como creí, antes lo consideraba un acto malvado y aberrante, pero ahora me parece extremadamente liberador. Ya es costumbre para mí observar mi propio reflejo en la mirada de mis victimas, justo cuando exhalan su último respiro y la vida se extingue de sus cuerpos. ¿Me hace eso un demonio? No, yo creo que sólo me hace realista. Mientras toda la humidad se esfuerza por disfrazar sus instintos y se engaña pensando que somos una raza evolucionada, yo me acepto tal cual soy.
Los instintos podrán negarse tanto como se quiera, pero no eliminarse. Tarde o temprano mostramos nuestra forma natural, animales ocultos dentro de cuerpos erguidos. El amor, el odio, el deseo no son más que impulsos revestidos de emoción, ¿O acaso creías que tienen algo que ver con tu razonamiento? Yo ya no me engaño, sino que disfruto de mi libertad, una buena caza nocturna y un baño de luz de luna cada noche.

martes, 29 de julio de 2008

Moscas muertas

Moscas muertas de mierda
que pasa con ellas cuando se presentan son toda dulzura
y de la nada se convierten en tu peor enemigo deseando ,intrigando,mintiendo
para quedarse con tu puesto no les importa utilizar su cuerpo
aunque ya que lo pienso es su mejor arma de batalla,
¿Como las identificas? No lo se pero yo acogí a una en mi trabajo
la niña que nadie le habla ni saluda
Aqui va la muy tonta de Mi ayudarla a integrarse al grupo
¿Para que ? En la primera oportunidad se que de con todo lo que tu has logrado
en tu trabajo no es justo!!! Maldita perra.
Que me pasa que siempre caigo como idiota, urgentemente necesito un manual,
como identificar a una Mosca Muerta, porque a este paso voy a perder hasta mi familia
Que impotencia ahora yo quede fuera y ella muy cómoda disfrutando "Mi puesto"
Todavia yo muy ilusa le pedi ayuda y que me dijo:
"Nena tu bien sabes que aqui todos nos ganamos nuestros puestos"
Mierda!!! quiero estrangular a la maldita bruja ganarse los puestos ja,ja
Solo que su trabajo sea abrir las piernas y mentir hasta yo le ayudo a ser gerente
Espero y ahora si me quede claro " Mosca al saludar aste a un lado y dejala pasar"
Si alguien sabe un manual o libro de como identificar a una Mosca Muerta se los agradecería infinitamente
Muy importante observa las señales no te pase lo que a mi.

lunes, 28 de julio de 2008

Triste Venganza

Unos siglos atrás…

Se mantuvo escondido entre las sombras. Uno con la oscuridad, esperó tranquilo a su presa. La vio acercarse y contuvo sus impulsos hasta que estuviese lo suficientemente cerca para atraparla. Mantuvo su respiración ligera y el ritmo de su corazón calmo. No había posibilidad para el error. Está noche… está noche.

El odio por ella le hacía hervir la sangre, amenazando con resumirlo a un animal. ¿O tal vez ya lo había hecho? Elevó la mirada al cielo por un segundo, disfrutando de la lobreguez que lo bañaba. La noche era fría, aunque no tanto como aquel órgano que latía en su pecho. Se atrevió a respirar hondo, seguro de sus habilidades. Su caja torácica se expandió con alivio y su aliento abandonó su boca en una pequeña nube blanca. Mucho tiempo atrás había sido un hombre normal, pero ella… ella lo había cambiado todo.

Emprendió el ataque con sigilo, sus movimientos felinos y ágiles. Ella no notó su presencia hasta que fue demasiado tarde. Se abalanzó sobre su cuerpo por la espalda arrojándola sobre el césped y le cubrió la boca con una mano, mientas que con la otra le inmovilizaba el cuerpo. Por más que trató de liberarse, le fue imposible. Su atacante le superaba en tamaño, fuerza y destreza. Estaba atrapada y la merced de su captor.

—No tiene sentido que sigas luchando. Será mejor que te rindas si no quieres que te lastime más de lo necesario —le dijo mientras le subía el vestido por encima de las caderas.

Ella cesó su lucha inmediatamente y él se deleitó con el olor de su miedo. Le rasgó las enaguas y la ropa interior, a la vez que le descubría la boca para reírse de sus súplicas. Sin embargo, ella no gritó, ni suplicó.

—Sabía que vendrías por mí. Sólo que ignoraba cuando. —Le respondió con voz tranquila.
—Entonces sabes que nada me detendrá.
—Haz lo que tengas que hacer. No trataré de convencerte de que nada tuve que ver con tu destino.
—Veremos si te muestras así de tranquila cuando termine contigo.

Le jaló el cabello con fuerza, levantándole la cabeza dolorosamente, mientras le abría las piernas con las suyas. Ella se mordió el labio para no gemir de dolor, aunque no pudo evitar que se le escaparan lágrimas de angustia por lo que iba a pasarle. Él comenzó a deshacer sus pantalones, una de sus manos concentraba su peso en la espalda de ella para que no pudiese levantarse y la otra desnudaba su miembro.

—Llorar no te servirá de nada —Le dijo con rabia.

Ella cerraba sus puños fuertemente sobre el césped, su cabeza volvía a hundirse entre las verdes hebras y su nariz rebosada con el aroma de la tierra húmeda. Le rasgo la espalda del elegante vestido y extrajo un cuchillo de su bota para cortas las ataduras del corsé.

—Tu piel sigue siendo tan suave como la recuerdo —le dijo, lamiéndole la espalda. —Que idiota era en esa época, quise esperarte hasta que estuvieses lista y al final me traicionaste. Pero ya no importa. Hoy finalmente tendré lo que debí haber tomado tantos años atrás.
—Yo nunca te traicioné. No tuve la culpa de lo que ocurrió aquella noche. Quise advertirte, pero me fue imposible.
—Será mejor que te cayes. De nada te servirá seguir mintiendo.
—Fue una trampa, un montaje para engañarte. Para hacerte creer que te había traicionado.
—¡Dejaste que te hiciera suya! ¡Dejaste que mi peor enemigo te pusiera las manos encima! —le gritó indignado.
—Nunca… —respondió con un hilo de voz.
—Si se lo diste a ese perro, entonces también yo lo tendré.

La embistió con todas las fuerzas e ira que le fue posible, extrañándose de su estrechez. Ella lanzó un grito de dolor que le hizo retumbar en los oídos aquella verdad que nunca quiso ver. Su delgado cuerpo ahora se estremecía con la invasión y agonía de tener a un hombre dentro de sí por primera vez. Él se congeló, entendiendo por fin la verdad.

—¿Cómo puede ser posible? —su ira ahogándose en la vergüenza de un terrible error.

Ella lloraba ahora sin contenerse, le ardía por dentro y podía sentir como un hilo de sangre se escurría por su entrepierna. Él hundió su frente entre los omóplatos de ella y sin saber que decir simplemente sollozó en silencio. No quería moverse por temor a lastimarla aún más, pero tampoco podía permanecer dentro de su cuerpo en tal aberrante violación.

—D-dijiste que nada te detendría. D-debes t-terminarlo.

Se retiro de ella en respuesta y la cubrió lo más que pudo con los jirones que una vez fueron su vestido. Se acomodó las ropas y la tomó en sus brazos, cargándola hasta donde había escondido su caballo.

En el preciso momento en que la levantó del piso se desató una fuerte tormenta. La lluvia ahora arreciaba acompañada de fuertes truenos. ¿Sería algún tipo de señal? La acomodó sobre la silla y montó detrás de ella. El caballo emprendió la marcha en un lento trote, mientras que el agua los empapaba sin remedio. La acunó entre sus brazos para evitar que fuera a caerse de la montura, sin poder evitar pensar en la repulsión que habría de estar sintiendo por él.

Ella no tuvo más opción que apoyarse contra el frío muro de su cuerpo. Quien una vez amó ahora se había convertido en un animal rabioso incapaz de ver la verdad y deseó profundamente ser capaz de dejar de amarlo. Sin embargo a pesar de lo mucho que la había herido, él siempre sería su dueño.

—Aquella noche enloquecí de dolor —le dijo con amargura. —Me dejé cegar por la ira y los celos. Ahora es demasiado tarde para pedirte perdón por lo que acabo de hacer. Si te sirve de consuelo, ya no tendrás que temer que vuelva a hacerte daño, pues me iré para siempre.
—En realidad, te marchaste hace ya muchos años. —Le respondió con dolor.

En Mis Sueños

De pronto me encontré rodeada de una espesa bruma blanca. Era suave y me hizo sentir como si estuviese dentro de una nube. Que distinto era este sueño de todos los otros que había tenido. El aire estaba cargado de misterio y me erizó la piel. Empecé a deambular tratando de buscar la salida, sólo para darme cuenta de que estaba atrapada en lo que parecía ser un laberinto interminable. Poco a poco me desesperé y comencé a rogar por recobrar la conciencia, sin embargo, este no parecía ser un sueño normal… era como si hubiese errado el camino y terminado en alguna clase de dimensión desconocida.

—Dios, sabía que no debía tomar esas estúpidas pastillas para dormir. —exclamé irritada, pero con temor.

Seguí caminado eternamente hasta que delante de mí empezó a formarse una silueta. Primero parecía estar muy lejana, pero empezó a acercarse cada vez más rápido. Mi corazón casi sale expulsado de mi cuerpo. Quise correr, esconderme… pero no había donde ir. ¡Dios, el miedo era tan real!

Por entre la bruma apareció frente a mí un hombre enorme, tan alto que tuve que alzar la cabeza para encontrar su rosto. La oscuridad del lugar no me permitió observarlo bien, aunque pude ver su cuerpo. Era fornido, poderoso y lo bañaba un aura de peligrosidad. Tenía la piel morena, o eso parecía, y el cabello oscuro. A pesar de que aún no podía ver su rostro, supe que debía ser apuesto y aunque no lo fuera su solo cuerpo compensaría esa carencia. Traía puesto un par pantalones blancos hechos de una fina tela que no supe reconocer y un ancho cinturón de seda color marrón que se ajustaba a su angosta cintura. La parte superior de su cuerpo estaba descubierta, su fuerte y amplio pecho se levantaba al compás de su suave y rítmica respiración.

Él pareció sorprenderse tanto como yo, puesto que permaneció inmóvil y mirándome sin decir palabra como si estuviese analizándome. Bajé la vista para ver que era eso que tanto observaba en mí… ¡como no me iba a mirar si estaba prácticamente desnuda! Traía puesta una especie de toga blanca completamente trasparente. ¿Qué demonios?, todo se volvía cada vez más extraño…
Dio un paso hacía mi lentamente, como si no quisiera asustarme. Lo dejé hacer y cuando estuvo seguro de que no echaría a correr, avanzó calmadamente hasta quedar casi pegado a mi cuerpo. Levanté pausadamente la mirada, deleitándome con la visión de su abdomen, pecho y finalmente su rostro. ¡Dios! Sus ojos… nunca antes vi algo semejante. Eran de un profundo verde, aunque fue la amenaza en ellos lo que me estremeció. Su rostro era hermoso como ninguno, con rasgos muy masculinos y definidos, sin embargo, sus ojos no parecían ser humanos… eran más como los de un animal peligroso y hambriento.

— ¿Cómo llegaste aquí? —dijo con voz profunda.
— Yo… no lo sé —contesté tímidamente.
— No deberías estar aquí. Este no es tu lugar.
— Perdón, pero este es mi sueño y puedo hacer lo que quiera.

Sus ojos se volvieron de un verde más intenso y pude sentir como la agresividad creció en él. Simplemente deseé poder abofetearme a mi misma por haber abierto la boca.—Veo que no me tienes miedo.

—Bueno, ¿por que habría de hacerlo si sólo estoy soñando?
— No deberías subestimarme— su voz cada vez más intensa, su mirada recorriendo mi cuerpo con deseo.
—Simplemente, no eres real.
— Suponiendo que tuvieras razón y este es tu sueño, entonces todo lo que ocurra aquí es creado por tu imaginación, ¿no es así? — curvó sus labios siniestra y seductoramente.
— Creo que…

Se abalanzó sobre mí como un animal sobre su presa. Me embistió con su ardiente boca en un beso que me supo a cielo; sus labios eran generosos y sabían complacer. Fue tanta mi sorpresa que no pude reaccionar y simplemente me dejé arrastrar por aquel indómito deseo que atravesó repentinamente mi cuerpo. Sus brazos me rodearon, una mano acunó mi cabeza y la otra bajó lentamente por mi espalda hasta mi trasero, lo agarró firmemente y me atrajo hacia sí para encontrarme con su enorme erección. De su garganta empezaron a brotar suaves gemidos de placer… ¡ay Dios! Esto superaba todas las fantasías que alguna vez pude concebir. Fue dejando una cadena de besos sobre mi piel mientras bajaba por mi cuello hasta mis hombros y suavemente comenzó a desatar la toga con la intensión de desnudarme. Un arrebato de timidez me atravesó y logré separarme de sus labios lo suficiente para susurrar.

— Te sientes tan real. Es tan extraño.
— Querida, no temas. Hoy finalmente conocerás el verdadero significado de tener “un sueño placentero”...

jueves, 24 de julio de 2008

Envejecer con Dignidad

No hay nada más patético que ir por la calle, metro, micro y encontrarse con una vieja de entre 40 y 50 vestida con jeans a medio poto, polera ajustada y peinado pokemon… juro que me molesta al extremo y me da vergüenza ajena. Me dan ganas de gritarle: ¡QUE MIERDA SEÑORA, DEJE DE SACARLE LA ROPA A LA HIJA Y MIRESE AL ESPEJO ANTES DE LA SALIR A LA CALLE QUE SE VE RIDICULAAAA!!!!

Y es que parece que el dicho siempre digna ha quedado en el pasado. Si nadie dice que se vistan como vieja culia, pero por lo menos algo más adecuado a la edad… SI LOS AÑOS NO PASAN EN VANO!

No sé si ya existirá una denominación para este tipo de personajes, por que sin duda son una tribu urbana en crecimiento. Gracias a Dios que mi mamá no me salió así porque ya la habría tirado al peral. Parece que estas viejas se embalaron con “ser amigas de sus hijos” porque falta puro que salgan a carretear con los pendejos (más de una ya se debe haber colado en algún concierto de kudai o daddy yankee con las escusa de “no les vaya a pasar algo”).

Si yo fuera presidenta haría una campaña inmediata para rehabilitar a todas esas SEÑORAS, sí, SEÑORAS (y no púberes) para que empiecen a vestirse decentemente. No sé, me contrataría a Gonzalo Cáceres o cualquier otro chanta venido a menos (economía es riqueza como dice mi querido suegro, sobre todo si se tratan de las arcas del estado) para que les hiciera un ULTRA FASHION EMERGENCY. De hecho, ahora mismo le voy a mandar una carta a la Bachelet demandando la iniciación de la campaña REFRIEGATE CON EL CARNÉ. Y si no me pesca, abriré mi propio grupo en Facebook llamado PITEATE A UNA POKEWELA! y procuraré traer siempre en el bolsillo con un tomate podrido para lanzarlo a cada vieja ridícula que me pille en la calle.

¡He dicho!

martes, 22 de julio de 2008

Para un gran Compañero (Für einen wunderschönen Partner)

Elvis - Can't Help Falling In Love (Live/1968)

CAN´T HELP FALLING IN LOVE

Wise men say only fools rush in
but I can't help falling in love with you.
Shall I stay? Would it be a sin?
if I can't help falling in love with you.

Like a river flows surely to the sea
darling so it goes
some things are meant to be.

Take my hand, take my whole life too
for I can't help falling in love with you,
for I can't help falling in love with you.


Me reí mucho, gracias por la conversación.
Tenía miedo. Sea cual fuera la respuesta, me reconforta que seas tan dulce y receptivo.