martes, 22 de julio de 2008

Extracto de Siempre Frente a Mi... dedicado a la Reina de Saba

Te enviaré el relato completo a tu mail... es mi regalo para ti. La historia que me pediste, aún no está terminada, pero te dejo un extracto (lo mas caliente, jajaja) para que lo disfrutes.

Entonces tomó su rostro entre sus manos y la besó. Ella cerró sus ojos y se sumergió en la cálida sensación de su boca. Su besó fue primero delicado, como si quisiera consolarla. Sin embargo, poco a poco fue haciéndose más y más demandante. A medida que su hambre por ella crecía, ella más le entregaba. De pronto en lo único que pudo pensar fue en complacerlo, en entregarle tanto como él le demandase.

La empujó sobre el colchón lentamente hasta quedar recostado sobre ella. Luego abandonó su boca para recorrer su cuello y ahuecó una mano sobre su seno. Ella emitió un sensual gemido, mientras recorría la ancha espalda de él bajo la ropa. Su piel era suave, firme y marcada por incontables músculos. Le ayudó a quitarse la camiseta, mientras lo instaba a acomodarse entre sus piernas. Él luego bajó hasta su estomago para volver a subir dejando un húmedo rastro de besos, a la vez que le iba quitando la polera por la cabeza. Se detuvo sobre sus senos y los besó uno a la vez sobre la fina tela del sostén. Las manos de ella ahora le acariciaban el torso y se deslizaban desde sus abdominales hasta la cinturilla del jeans, finalizando su delicioso recorrido en la hebilla del cinturón.
Él volvió a saquear su boca con un beso más exigente, aún más excitado al ver que ella lo deseaba tanto como él. La dejó abrirle los pantalones mientras le lamía un pezón y luego el otro. Ella no paraba de gemir y le rogaba que la tomara pronto. Sus caderas se mecían descontroladamente contra su endurecido miembro en una súplica incansable. Él abandonó la atención que había puesto en sus senos para iniciar un húmedo descenso con su lengua hasta las caderas de ella. Le saboreó la piel a la vez que le abría los pantalones y se los quitaba lentamente. Su boca saboreando cada nuevo centímetro de piel que era descubierto.

Cuando finalmente la tuvo desnuda emprendió el viaje de regreso desde la punta de un pie hasta el centro de su excitación. Le lamió el sexo incansablemente, hundiendo su rostro en su ahora cremosa piel secreta. La atormentó con lamidas lentas y perezosas a ratos y exigentes y rápidas a otros. Ella le acariciaba el cabello y se convulsionaba de placer cuando a momentos la penetraba con su lengua. Mantuvo su deliciosa tortura hasta llevarla al orgasmo. Una electrificante marea de placer la recorrió desde la punta de los pies a través de todo su cuerpo, terminando en sus labios al gritar su nombre en un acalorado gemido. Él regreso a su boca para compartir con ella el sabor de su excitación, a la vez que se terminaba de quitar los jeans y se preparaba a penetrarla.

—No creas que he terminado contigo —le dijo embriagado de deseo. —Voy a tomarte en todas las formas conocidas y cuando termine con esas inventaré cientos más.

En seguida la penetró profundamente, robándole otro ardiente gemido. Luego se retiró lentamente hasta casi salir completamente de ella, sólo para volver a llenarla con una embestida poderosa. La húmeda sensación de su cálida y sedosa vaina estaba a punto de volverlo loco. Toda su vida esperó por esto. Aunque nunca imaginó que el placer de tenerla al fin sería tan grande. Con cada nueva estocada, una única palabra salía de sus extasiados labios: MÍA.

El ritmo de su asalto se volvió frenético. El deseo lo embargaba y amenazaba con arrojarlo por el abismo. Sin embargo, no quería entregarse a ese increíble placer aún. Regresó a sus labios y la besó con devoción, mientras se mantenía hundido profundamente en ella. Luego, abandonó su cuerpo por unos segundos a la vez que la instaba a voltearse sobre su estomago. Entonces, deslizó una mano bajó sus caderas para levantarla un poco mientras la volvía a penetrar, esta vez desde la espalda. Con su mano libre le hizo el cabello a un lado para poder lamer y besar sus lozanos hombros y cuello al mismo ritmo que la penetraba insaciablemente.

Ella se encontraba completamente entregada al placer de tenerlo dentro de sí e instintivamente elevaba sus caderas para encontrarse con otra nueva embestida. Todo su cuerpo ardía de placer y deseo. Anhelaba quedarse así para siempre, entre sus brazos y a la merced de su lujuria. Y cuando un nuevo orgasmo amenazó con golpearla, no pudo dejar de rogar por más y más. Le suplicó entre excitados sollozos que no dejara de llenarla con su exquisita verga. Él no fue capaz de resistirse ante tan desesperada suplica y se dejó llevar. El orgasmo lo golpeó en forma de una acalorada explosión de placer que lo recorrió por completo, liberando su semilla en ardientes chorros en lo profundo de ella.

Ambos se quedaron en silencio, disfrutando de los últimos espasmos de placer que los recorría. Él se negaba a tener que abandonar su cuerpo y ahora le besaba dulcemente la oreja.

—Creo que acabo de morir e ir al cielo —le susurró al oído.
—¡Dios! no sabes como te extrañe.
—No creo que haya sido ni remotamente similar a lo mucho que te extrañé yo a ti.

Se retiró de su cuerpo y se recostó a un lado de la cama arrastrándola con él. Ella se acomodó sobre su pecho y llevó una mano hacía su cabello para alaciárselo con los dedos.

—Fui una tonta —le dijo entristecida.
—No piense más en eso. Ay qué cabeza dura me habías salido. Creo que mejor me aseguro de que aprendiste la lección. —le respondió volviéndola a besar e instándola a que lo montara.

Ella se subió sobre él obedientemente y lo montó con lentos y tortuosos movimientos de cadera. Sus miradas fijas en el otro. Sus manos entrelazadas.


* * * * * *

A la mañana siguiente, él despertó con la cálida luz del sol en su rostro y una aún más cálida sensación en la entrepierna… dios, se sentía tan bien. Abrió los ojos lentamente, como si no quisiera despertar de lo que era un maravilloso sueño. Dirigió su mirada hacia su pelvis, para encontrarse con ella disfrutando de su sexo. Era obvio que había decidido despertarlo muy placenteramente ese día. Se encontraba recostada entre sus piernas, mientras le daba largos lametazos a su polla. Su rostro sonrojado por el deseo y sus labios ávidos de su carne. Él volvió a recostar su cabeza sobre la almohada y disfrutó la sensación de estar dentro de su boca. Ella intensificó su labor al escuchar los roncos gemidos que salían desde lo profundo de su garganta.
Levantó la mirada para observarlo, tenía los labios entreabiertos, la expresión relajada y absorta en el placer que ella le brindaba. Lo guió a través de su excitación lentamente hasta que se le hizo insoportable y cuando supo que estaba a punto de explotar, lo ordeño despiadadamente hasta hacerlo acabar en su boca… y tragó hasta la última gota de su salada liberación.
—¡Dios! Eso fue genial… —le dijo él, a la vez que la tomaba por los brazos para arrastrarla hasta su pecho.
—Mmmm. Ya lo creo.
—¿Sabes? No me molestaría para nada despertar así todos los días. Tal vez debería desechar mi viejo despertador y tú podrías encargar de “levantarme” cada mañana. —le dedicó una enorme sonrisa que le hizo estremecer el corazón.
El HEA (happily ever after) a tu mail...

3 comentarios:

West End Boy dijo...

Me he muerto y fui al cielo!

Dios mio! cuantas veces he querido que alguien recorra cada cm de mi piel descubierta, y que me den tanto "amor" como sale en este cuento... (de la forma que sea, no soy regodion) pero en fin...

te llevas todas mis felicitaciones, junto con el relato que me regalaste la otra vez, sigo insistiendo, tu das pa escritora, me encanta... te leeria una y otra vez... me pones en el lugar del personaje y lo ame!...

simplemente lo mejor....

La Reina de Saba dijo...

Emocionada hasta las lágrimas...hermoso, realmente es perfecto. Ha puedo en letras mi profundo anhelo.
Quiero darte las gracias por tantas cosas, por la confianza, por todo lo que estamos retomando, orgullosa de tu talento, de que me regales un poco de tu obra.
Como dice George M.:
"Heaven sent and heaven stole
You smiled at me like
Jesus to a child"

No hay mal que por bien no venga, Darling.

Estoy muy ansiosa por ver el total de mi historia.

Mil e infinitas gracias.

Te quiero mucho, amiga,

Queenbee.

Con Alas de Papel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.