viernes, 22 de agosto de 2008

Mi Bestia Interna

Dentro de mi corazón vive un animal salvaje. Una bestia sedienta de caza y sangre que nunca se sacia. Ya la dejo salir a devorar el mundo cada vez que lo quiere, es preferible antes de soportar sus garras rasgándome el alma furiosamente. He tratado de domarla sin resultado alguno, ella no es una bestia que pueda controlarse con facilidad; no importa cuanto intente ahogarla, siempre impone sus instintos por sobre mi cordura. Quisiera vivir una vida idílica, llena de calma y rutina, al igual que las vidas de todos los que me rodean, sin embargo, ella no me deja y constantemente me ruge dentro del pecho pidiéndome que la libere.
Creo que siempre ha existido dentro de mí, sólo que fue hasta hace poco que se reveló en mi contra. Cuando los síntomas iniciaron, quise ignorarla y cuando se volvió más insistente, traté de calmarla con pequeñas dosis de libertad. Pero ella es ambiciosa y me ha corroído lentamente. Ahora no puedo negarme a liberarla y me convenzo a mi misma de que es por miedo de que me consuma, pero la verdad es que me gusta. Ahora esperó ansiosa que me pida salir, por que cuando lo hace voy con ella; yo finjo no estar ahí y ella pretende no verme.
Cada vez que la liberó el proceso es el mismo, siento un dolor desgarrador en el pecho y entonces toma el control de mi cuerpo y mente. Salimos a vagar por entre las sombras y esperamos pacientes a nuestra presa. El modo de matarlos varía con nuestro estado de animo: hay veces que los seducimos y nos los llevamos casa para saciar nuestra libido con sus entrepiernas y la sed con la sangre de sus gargantas, y otras en que sólo nos escondemos entre los arbustos y emprendemos persecución como si estuviésemos en la sabana y fuésemos un par de leonas hambrientas.
Matar no es como creí, antes lo consideraba un acto malvado y aberrante, pero ahora me parece extremadamente liberador. Ya es costumbre para mí observar mi propio reflejo en la mirada de mis victimas, justo cuando exhalan su último respiro y la vida se extingue de sus cuerpos. ¿Me hace eso un demonio? No, yo creo que sólo me hace realista. Mientras toda la humidad se esfuerza por disfrazar sus instintos y se engaña pensando que somos una raza evolucionada, yo me acepto tal cual soy.
Los instintos podrán negarse tanto como se quiera, pero no eliminarse. Tarde o temprano mostramos nuestra forma natural, animales ocultos dentro de cuerpos erguidos. El amor, el odio, el deseo no son más que impulsos revestidos de emoción, ¿O acaso creías que tienen algo que ver con tu razonamiento? Yo ya no me engaño, sino que disfruto de mi libertad, una buena caza nocturna y un baño de luz de luna cada noche.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

una buena posible intro, lo repito...

mis saludos

Caty Darko dijo...

hola que ta..n=me gsuto tu post esta conmovedor..porq puede ver tu dolor dentro de tus palabras... y la felicidad de dejarte llevar por tus instinos(que no son mas que los sentimientos negativos).
te invito a mi blog http://mibestiainterna.blogspot.com/
nose si tu bestia interna sea mas feroz q la mia.. saludos y sigue escribiendo