lunes, 2 de junio de 2008

Cuando Llega el Fin...

Nunca nadie está preparado para el fin. No hay palabra peor que la derrota, ni dolor más grande que el de perderlo todo. Mi pecado siempre ha sido la soberbia, nunca supe perder… sin embargo, hoy me quedo sola.

Hay errores que simplemente no se perdonan, el hombre puede engañar, abandonar y ser infiel… pero nunca la mujer. Sí, mi perfecto marido una vez me abandonó y me cambió por otra. Por largos seis meses para mí él me hecho al olvido, mientras yo enloquecía y me ahogaba en el amargo océano de la desolación. Sin embargo, cuando el amor es grande y la dignidad escasa, uno perdona. Recibe de vuelta al traidor con los brazos abiertos y los dedos cruzados, esperando no estarte condenando a algo peor. Así y todo el tiempo pasa, la pena se retrae y la ilusión vuelve. Se hacen nuevos proyectos y la familia crece. Y aunque todo parece estar marchando bien, ignoramos que un mal peor nos acecha… y es que la rutina no perdona. No importa cuanto amaste, cuando sacrificaste o cuanto queda en ti por dar, la rutina lo corroe todo.

Y cuando es tu hora de fallar, de ceder ante la tentación, para ti no hay perdón. Te conviertes en el peor ser humano y se pierde toda fe y respeto en ti. Ya no eres más la mujer amada, sino sólo la traidora que mordió la mano que le dio de comer. No importa que tu pecado haya sido levemente menor que el de él y no te hayas acostado con un tercero, sigues siendo la peor puta del mundo.
Claro está que nunca habrá justificación para ningún tipo de engaño, esa no es mi defensa. Y es que no tengo excusa, me dejé llevar por el deseo de sentir algo distinto. De confirmar si aún quedaba algo en mí que no fuera desánimo u conformidad. Quise saber si todavía era capaz de inflamar mi vida con pasión… aunque no fuese con mi marido. No crean que para mi es fácil escribir esto, me avergüenzo infinitamente de mi actuar… de lo que arriesgué y perdí.

Siempre me creí más inteligente que el resto, repito, soberbia debió ser mi apellido… más, al final del día y cuando cae el telón es cuando realmente se revela mi verdadero ser. No soy más que una sombra, un conjunto de malas decisiones y arrepentimientos diversos. Sé que me equivoque en demasiadas cosas, me apresuré en crecer, me hice responsable demasiado a prisa y fui mamá sin estar preparada. Todo por que pensé que el amor era así, que no se amaba verdaderamente si no se arriesgaba todo. Lamentablemente me di cuenta de mi error cuando el lodazal me arrastraba y ya no había posibilidad de alcanzar tierra firme. Ahora siento que mi vida no me pertenece… no se en que punto abandoné mi cuerpo y pasé a ser sólo un espectador más de mi hundimiento.

Ahora, ya pasó un año. Se suponía que él me perdonaría y seguiríamos adelante como ya lo habíamos hecho una vez… pero el hombre no perdona. Sigo siendo una alimaña traicionera, incapaz de merecer confianza y menos respeto. Lo peor de todo es que se niega a aceptar que lo nuestro murió hace tiempo. No porque ya no haya amor, eso aún queda, sino porque lo único que nos mantiene juntos es el miedo. Ambos crecimos juntos, fuimos el primer todo y no sabemos como enfrentar la vida sin el otro. Nos aterra tan sólo la idea de salir a mundo por nosotros mismos; al final nos convertimos en simples bastones… él se apoyaba en mi y yo en él.

Ahora sólo quedan cenizas de lo que fue un gran amor, no te culpo, sé que me equivoque… lo que duele es que no seas capaz de perdonar. Yo sé que te cuesta renunciar a lo que una vez fue perfecto, pues a mi también. Sin embargo, alguien debe tomar la decisión. Prefiero pensar que no será para siempre y que nos ayudará a descubrir si aún queda algo por salvar. Sabes que por dentro estoy destrozada, que es lo más difícil que alguna vez me ha tocado decidir. Por favor entiende de una vez que no hay vuelta atrás y a pesar del dolor no me voy a desdecir.

Para mí anoche se dijo todo lo que había por decir y este texto lo escribo para exorcizarme de ti. Si alguna vez lees estas palabras quédate con esto: te amé… te amé con locura y me perdí en tu amor.

3 comentarios:

* Francita * dijo...

Qué difícil....
Me parece algo medio complicado para mi existencia, o sea, yo nunca he tenido estos problemas así y encuentro difícil lo q estás viviendo. Pero desde mi perspectiva, tal vez, si aún hay amor como tú misma dices, deberías intentarlo x ese lado, quizás si selo planteas de ese modo él te escuche...

No sé cual fue tu desliz, pero si realmente estás arrepentida de ello, ya diste el primer paso reconociéndolo e intentando enmendar lo sucedido.

Sólo puedo desearte suerte

West End Boy dijo...

"cuando el amor es grande y la dignidad escasa", que manera de tener razón con esa frase. La verdad este tipo de situaciones es difícil de sobrellevar y obviamente de tomar. Tambié entiendo lo que es ser el baston de alguien y tener un baston propio, entiendo lo que es perder la pasión y se lo que es dar paso a la rutina, la maldita rutina que puede terminar por destruir todos tus planes en menos de una semana. Te entiendo tan bien que tengo unas ganas inmensas de llorar, por tratar de entender porque a veces la vida, juega en contra de uno, a pesar de uno estar haciendo lo correcto.

besos y cariños.

La Reina de Saba dijo...

Ahora que se fueron los jefes y estoy tranquila frente ami escritorio - anexo-oficina, sola en operaciones 1, te escribo.

Me emocionaron hasta lo indecible tus palabras, porque a pesar de que nos conocemos de tantos años y tantas cosas hemos pasado, no te ha alcanzado la ocnfianza para hacer partícipe de esto. Lo puedo entender, pues se que noy merecedora tu la confianza que una amiga dedica a la otra.

Eres joven, eres linda, una mujer llena de pasión y de fuerza, pero lo que tienes en extremo para avanzar paradógicamente te ha frenado al pasar los años. Has subido e intentado mantenerte sobre un mundo en el que creo ni tu misma sabes por qué realmente estás ahi.
Te siento algo encerrada en lo que los demás ven perfecto. Debo confesar que hubo veces que no entendí tus actos cuando tenías todo de lo que yo carecía, pero inversamente he entendido que fui ciega y no supe ver más allá. Ahora entiendo que si bien no tengo tantas cosas, sí tengo otras, y así.

Espero salgas luego de los enredos y aclares todo dentro de ti, hay una familia de por medio, muchas inversiones emocionales por las cuales creo siempre vale la pena seguir luchando. Hazlo una vez más.