domingo, 1 de junio de 2008
La vida después del amor o casi…
Esta vez fue mi turno, el de tener que hacer una cita, una cita de las que hace mucho tiempo no practicaba. Lo reconozco, el haber estado en compañía por más de siete años, dejó unas marcas horribles en mi piel, y eran esas, las mas visibles para quien me quisiera conocer. Me miré en el espejo, había terminado hace un mes, tenía un punto rojo en la nariz, un capilar. Al lado había otro, pensé yo que extraño, eso no estaba ahí. Seguí arreglándome, tratando de ordenar un poco mi pelo, me peine de distintas maneras pero me seguía viendo igual, con cara de amargura, en realidad pensé ¿a quién se le ocurre tener una cita luego de un mes de haber terminado la relación más larga de la vida!?. En fin, seguí, salí del baño con mi gorrito que me alisa y me controla el pelo y me dirigí al dormitorio con la decisión de investigar las manchitas. A medio vestir encendí el computador y comencé a ver fotos mías para ver cuando me había aparecido el capilar en la nariz, recorrí las fotos casi diarias que tenía, al lado de mis gatas, de amigos, amigas, primos y al lado de mi ex. Comencé a notar que esas marcas estaban ahí, y que mi pelo no tenía orden, y que la ropa no combinaba, y que todo esta mal. No quiero pecar de superficial, pero los 7 años de relación me pesaban como quintales, así como a la Agrado le pesaba la silicona. Fue ahí cuando decidí no tomar ese capilar en cuenta y seguí arreglándome, perfumándome, poniéndome la ropa interior de la suerte, esa con el hoyito regalón, las zapatillas nuevas y toda la ropa que por despecho me compré. Así salí a mi nueva cita, pensando en lo poco que llegué a pensar en mí al estar con alguien, en lo poco que él creía que me preocupaba, en todos los momentos buenos, en los malos, en los terribles que no deberían haberse cruzado por mi mente, tanta tontera pensé que no me di cuenta que pasé por el lado de mi cita sin reconocerle. Me llamó al celular, cuando yo había avanzado ya una cuadra y volví y le pedí disculpas. Me miró y me dijo que no podía estar en mejores condiciones para un trago. Así fue y llegamos al bar de un hotel, donde pedimos algo para tomar. Al cabo de media hora mi cita estaba hablándome de su ex, que había dejado de ver hace mas de 1 año, yo, guardé silencio, no estaba ahí precisamente para ser el remplazo de nadie, y bueno, el tampoco. Fue así como me di cuenta de que se me sigue notando que aun no estoy en soltería y preferí seguirme enamorando de mis amores platónicos, los mismos que tienen mis amigas, con la diferencia de que ahora no me arreglo para nadie, sólo para mi.
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4 comentarios:
Es difícil comenzar la vida después del amor, sobre todo del amor largo, pero qué es fácil en esta vida...
Es maravilloso estar acompañado, pero estar sol@ sirve de mucho...desde depilarte solo cuando es necesario, ir de un lugar a otro mirando a destajo, y conocerse...
Pa'elante los pasos...mirar pa'tras...nos puede convertir en estatua de sal...
Perdón, olvide dejar saludos al escritor, me gusto mucho lo que leí...
Ay Diego, no hay nada que el tiempo no cure… ningún dolor es eterno y el corazón cura como ninguno. Las cicatrices quedan, pero las experiencias también… no hay que olvidar que el ser humano es un animal empírico y que sólo aprende de las caídas.
Te amo mucho amigo.
Naty.
Mmmm.. es difícil salir adelante, pero reparo en lo q señala el primer comentario, hay q mirar hacia adelante y aperrar con lo q venga.
Yo tuve una seudo-relación tortuosísima, sabía q no me conduciría a nada y estuve muy mal anímicamente por harto rato cuando eso terminó (si es q alguna vez comenzó) pero me sirvió para crecer y seguir y continuar creyendo q no x una decepción se nos caerá el mundo... Hoy me volví a enamorar y es lo mejor q me podría haber sucedido, pero estoy segura no pensaría igual si no me hubiese caído aquella vez.
Suerte amigo, no te conozco, pero creo q esas experiencias del alma acercan a la gente.
Saludos, ánimo y fuerza!
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